
Historia
Quiénes somos
Somos una Orden de tradición templaria, heredera de un legado histórico y espiritual que hunde sus raíces en la caballería cristiana medieval. Inspirados por los valores del honor, la responsabilidad, la justicia y el servicio, continuamos una misión que trasciende el tiempo y las circunstancias.
Nuestra identidad se fundamenta en la verdad histórica, confirmada por documentos como el Pergamino de Chinon, que atestigua la inocencia moral de los Caballeros Templarios y la integridad de su propósito original.
Hoy, el templario contemporáneo no empuña la espada, sino la conciencia. Nuestra labor se orienta hacia la cultura, la fraternidad, la paz, el ecumenismo y la dignidad humana, integrando a mujeres y hombres unidos por los mismos principios.
No somos una Orden del pasado.
Somos una presencia viva, comprometida con la verdad, el honor y la responsabilidad en el mundo actual.
Los Caballeros Templarios:
Historia, Verdad y Legado Vivo
Los Caballeros Templarios fueron fundados en Francia en el año 1118, con la misión de proteger a los peregrinos cristianos en Tierra Santa.
Los primeros nueve caballeros, liderados por Hugo de Payens y Godofredo de Saint-Omer, recibieron alojamiento en una caballeriza del Templo de Salomón en Jerusalén, de donde proviene el nombre de la Orden: Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón.
En 1129, bajo la guía espiritual de San Bernardo de Claraval, la Orden fue oficialmente reconocida por la Iglesia Católica. Sus miembros vestían mantos blancos con la cruz roja y profesaban tres votos monásticos: obediencia, pobreza y castidad.
Durante las Cruzadas, los Templarios no solo fueron guerreros, sino también constructores, administradores y visionarios. Acumularon conocimientos, desarrollaron redes financieras innovadoras y se convirtieron en referentes de la arquitectura medieval, participando en la construcción de catedrales, flotas y rutas comerciales que marcaron la Edad Media.
Tras la caída de Acre en 1291, la Orden se retiró primero a Chipre y luego a París. En 1307, bajo la presión política del rey francés Felipe IV, los Templarios fueron arrestados. En 1314, el Gran Maestre Jacques de Molay fue quemado en la hoguera, sellando uno de los episodios más injustos de la historia medieval.
Sin embargo, la Orden no desapareció. En Portugal, sobrevivió como la Orden de Cristo, desempeñando un papel fundamental en los grandes descubrimientos marítimos y en la expansión del conocimiento, incluida la llegada de Pedro Álvares Cabral a Brasil en el año 1500.
El Pergamino de Chinon
La prueba perdida de los Templarios
El Pergamino de Chinon es un documento histórico clave de 1308, que permaneció oculto durante siglos en los archivos del Vaticano.
Redescubierto en 2001, este texto cambió radicalmente la comprensión de la caída de la Orden del Temple.
El documento demuestra que el papa Clemente V absolvió en secreto a los líderes templarios, concluyendo que la Orden no era herética. Asimismo, confirma que su disolución fue consecuencia directa de la presión política del rey Felipe IV, y no de delitos religiosos.
Hoy, el Pergamino de Chinon es considerado una prueba histórica fundamental de la rehabilitación moral de los Templarios por parte de la Iglesia Católica y uno de los documentos más valiosos conservados en los archivos del Vaticano.
El Templario Contemporáneo
Así como el Pergamino de Chinon preserva la verdad sobre la inocencia templaria a través de los siglos, el templario contemporáneo custodia valores que no envejecen: honor, responsabilidad, justicia, fraternidad y servicio.
El temple actual está dedicado a la cultura, la paz, el ecumenismo y la dignidad humana, integrando también a las mujeres en sus filas.
Este legado no es solo memoria histórica: es una misión viva.
Porque la verdad siempre emerge, y ni el tiempo ni las hogueras pueden destruir
la responsabilidad ni el honor.
NUESTRO GRAN MAESTRE FUNDADOR
Juan Carlos Silva Filippini, nace en 1961, en una familia de docentes en la República Oriental del Uruguay.
A los 14 años inicia lecturas de libros espirituales y esotéricos, costumbre que abrazó durante más de cuarenta años.
Iniciado desde muy joven en órdenes discretas místicas y esotéricas, dio por cerrado su círculo al encontrar en la vía cristiana y templaria, un leit motiv, que se transformaría en su misión de vida y en su legado.
Ya como comendador de una importante orden templaria, vivió de cerca el espíritu del temple, y también la importancia de la independencia.
Así nace la Orden de San Juan, inspirada en San Juan evangelista, según la biblia, el discípulo más amado. Y ciertamente fue el más avanzado de los cuatro.
Hoy humildemente rige, los lineamientos estratégicos con la colaboración de un equipo humano de élite en sus áreas de bondad, inteligencia y sobre todo con el corazón centrado en el temple moderno, y el deseo de construir para ayudar.